Seguro que en algún momento habéis sentido la necesidad de quejaros de alguna "injusticia". Puede tratarse de un descuento que no se aplicó en el supermercado o de alguna cláusula de un contrato que nunca se cumplió. El importe económino no siempre es lo importante. Sin embargo, lo que nos molesta es que nos sentimos decepcionados, engañados e incluso defraudados.
Todos los días nos encontramos con situaciones de este tipo. Normalmente, actuamos de forma incorrecta o no actuamos en absoluto. Lo peor de todo, es que cuanto más pensamos en ello, peor nos sentimos.
Encontramos un arañazo en un armario, un arañazo que no hemos visto cuando compramos el armario, un armario que compramos hace 5 semanas, un armario que ya está lleno de ropa, ropa que ya no queremos sacar. Qué hacemos? Nos aguantamos con el armario y con el arañazo.
En mi opinión, el ser humano habitante de la península ibérica tiene muchas ganas de protestar, de defender lo que es suyo, de que se haga justicia. Pero lo hace muy mal. Yo el primero.
Mi propósito es compartir con vosotros todos mis problemas. Contaré cómo empezó todo, incluiré todos los detalles posibles y no me olvidaré del desenlace.
Bienvenidos a mi blog.
